Caminar por la playa. ¿Si o no?

¿ES BENEFICIOSO CAMINAR DESCALZO POR LA PLAYA?

Cuando llega el verano y el calor aprieta, estemos de vacaciones o no, a muchos nos encanta disfrutar de los primeros rayos de sol del día dando largos paseos por la playa. Pero antes de quitarnos las chanclas y lanzarnos a la arena, es importante diferenciar si vamos a caminar por arena seca o mojada; esto es, por arena blanda o por la orilla del mar.
Es bien sabido que caminar es un ejercicio muy sano que tonifica nuestros músculos y nos ayuda a perder esas calorías “extra” que ganamos en verano, y si lo hacemos descalzos por la orilla activaremos también el flujo sanguíneo y la circulación linfática. Además, el contacto de la planta del pie con la arena favorece la propiocepción (libera un efecto relajante) y, al mismo tiempo, nos proporciona un suave exfoliado de la piel.
Caminar por dentro del agua nos aportará una resistencia extra que nos ayudará a fortalecer la musculatura, sin olvidar que el agua del mar es una excelente ayuda en la cicatrización de heridas, dado a su alto contenido en sales minerales.
Pero aunque se trata de una arena compacta y aparentemente estable, hay que tener en cuenta que la orilla del mar suele tener un terreno inclinado, por lo que caminar sobre esta superficie nos obliga a forzar una pisada antinatural e inestable, lo cual podría ser el desencadenante de una futura lesión muscular o articular.

“Caminar sobre terreno inclinado es perjudicial para nuestra estructura anatómica”

Si caminamos por arena blanda, trabajaremos las piernas con mayor intensidad (se aplica también a corredores). Se fortalecerán, en mayor medida, los tobillos, gemelos y cuádriceps, y aumentaremos el consumo energético, dado que nuestro centro de gravedad corporal sufre más desplazamientos verticales en la superficie blanda.
Pero no es oro todo lo que reluce, ya que con el aumento de la intensidad del trabajo muscular aumentará la probabilidad de sobrecargar la musculatura, por lo que habrá que evitar el exceso de esfuerzos, sobre todo si sufrimos una lesión o la hemos sufrido recientemente.

La arena blanda supone un aumento del trabajo muscular, por tanto, un mayor índice de sobrecarga

Por lo tanto, si vamos a caminar descalzos por la arena de la playa, tendremos en cuenta principalmente la superficie del terreno: zonas lisas y limpias. Además, mantener siempre hidratados nuestros pies es un consejo que no debemos pasar por alto, y por supuesto, no dejar de lado las altas temperaturas, haciendo un uso recomendado del protector solar, ropa cómoda y ligera y manteniéndonos continuamente hidratados.

Maria Gomis Hernández
Podóloga Col.Nº 2927

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